Posteado por: silvia | marzo 1, 2008

Entrevista

“Me casé con la radio pero le soy infiel constantemente con la música”

Nacho Vicente es locutor de Los 40 Principales, ‘speaker’ del Grupo Capitol, diplomado en Magisterio y cantautor. A pesar de su ocupada vida profesional este joven de 27 años ha decidido empezar este curso la carrera de Periodismo, ya que como él mismo afirma “los locutores de radiofórmula tienen ‘fecha de caducidad’ y a pesar de que lo que cuenta es la experiencia estudiar una carrera puede ayudar a garantizar un futuro en esta profesión”.

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¿Cuándo te diste cuenta de que la música era lo tuyo? ¿Y en el caso del Periodismo?

Lo de la música estaba claro desde muy pequeñito, me pasaba el día cantando; no me interesaban los juguetes propios de los niños de mi edad y con dos años me regalaron mi primer radiocasette, al que siguieron un montón de discos, pequeños teclados, mi primera guitarra… Y respecto al Periodismo, la verdad es que siempre me atrajo el trabajo en los medios de comunicación, pero más en la parte técnica; lo que pasa es que la vida te lleva por caminos raros, un día te ofrecen la posibilidad de ser locutor en Los 40 Principales y a partir de ahí una cosa lleva a la otra.

 

Con sólo 16 años formaste el grupo “A medias” con unos compañeros del Conservatorio ¿cómo recuerdas esa época?

Pues con muchísimo cariño y nostalgia, porque ha pasado ya un montón de tiempo; éramos unos adolescentes a los que nos gustaba disfrutar de la música en cualquier momento. Angelines Porres, la actual concejala de Educación del Ayuntamiento de Valladolid, era por aquel entonces la directora del Conservatorio, y todavía hoy nos reímos cuando me recuerda las broncas que nos echaba porque nos poníamos a cantar y a tocar por los pasillos entre clase y clase, molestando a los profesores. Al grupo lo bautizamos “A medias” porque en los ensayos jamás estábamos todos, así que puedes imaginarte lo poco serio que era aquello; pero lo pasábamos muy bien.

 

Con ese grupo ganaste el concurso “The Wonders” de los 40 Principales en 1997 ¿fue ahí cuando empezó tu contacto con la radio?

En cierto modo, sí; aunque recuerdo perfectamente mi primera visita a la radio, con sólo11 años y mirándolo todo con los ojos muy abiertos. Ganar aquel concurso nos dió la posibilidad de entrar más en contacto con ese mundo, lo cual para mí era especialmente emocionante.

Casi como anécdota, te puedo contar que el locutor que nos hizo las entrevistas por aquel entonces fue años más tarde mi profesor de radio en el ciclo de Producción de Audiovisuales que estudié, y poco tiempo después, mi padrino radiofónico y jefe directo hasta hace seis meses, cuando le trasladaron a Castro-Urdiales para dirigir esa emisora y la de Santoña. Se llama José Antonio Cabornero, y junto a Susana Gil han sido posiblemente los dos mejores locutores de 40 Principales en Valladolid, a los que escuchaba y admiraba cuando tenía 15 años.

 

Tu estreno como cantautor fue en 1999 en tu antigua facultad junto a los también cantautores vallisoletanos José Carreño y Fernando Álvarez ¿cómo viviste ese momento? ¿Fue ahí cuando te empezaste a tomar más en serio esta faceta?

Es que si no hubiera sido por ellos, nunca hubiera vivido esos años tan bonitos como cantautor. Yo cantaba y tocaba la guitarra, pero no me había planteado lo de componer ni dar conciertos hasta que tuve la suerte de conocer a Fer y a José, que me llevaron literalmente de la mano y me animaron a subirme a los escenarios para contar historias en forma de canciones.

Los nervios nunca desaparecen, ni siquiera cuando llevas muchos años en el mundillo (lo cual es buena señal, en mi opinión), pero obviamente en el primer concierto estaba especialmente tenso; sin embargo, todo salió a la perfección, bien resguardado y jugando en casa, como dirían los deportistas, y eso me animó a seguir adelante, aunque aún tardé bastante tiempo en dar mi primer concierto en solitario; antes hice unos cuantos “bolos” con Fernando y Carreño que me vinieron de perlas para foguearme y aprender muchísimas cosas de ellos, que ya eran casi veteranos a pesar de su juventud.

 

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Has estudiado Magisterio y actualmente trabajas en los 40 Principales, de ‘speaker’ del Grupo Capitol Valladolid y  pinchando los fines de semana en el bar de copas “American Dream”. Además compaginas todo esto con la carrera de Periodismo. ¿De dónde sacas tiempo?

 A veces yo también me lo pregunto, no creas; y de hecho, no tengo del todo claro que vaya a ser capaz de sacar todo adelante. Supongo que el tiempo sale de quitárselo a muchas otras cosas (a veces al sueño, por desgracia para mí, que soy muy dormilón) y de vivir con una pizca de estrés encima, pero de momento me apaño sin tener apenas tiempo libre.

¿Por qué has decidido empezar a estudiar ahora a estudiar Periodismo?

Como te decía al principio, yo tiraba más para las labores técnicas, pero es verdad que el micro también me tiraba un montón y por eso acabé en 40 Principales. Lo cual está muy bien, pero tiene un inconveniente importante: los locutores de radiofórmula tenemos “fecha de caducidad”, es decir, que llegados a determinada edad tenemos que abandonar ese cometido y reciclarnos si queremos seguir en la empresa porque ese tipo de puestos están pensados para gente más o menos joven (y en 40 Principales, más todavía.) Es una ley de vida dentro de la profesión, así que conviene que desde el primer momento intentes meterte en otras tareas dentro de la emisora, para cuando te llegue esa especie de jubilación. Y a pesar de que para las empresas lo más importante es la experiencia que vas acumulando y no la titulación que tengas, yo he preferido cubrirme las espaldas y dejar también atado ese cabo.

Te puedes imaginar la pereza que da volver a clase cuatro años después de haber dejado de estudiar (y te aseguro que yo he sido siempre especialmente vago), pero es un reto que me he impuesto a mí mismo porque considero que va a ser beneficioso para mi futuro profesional.

 

Sunpark Studio”, así llamas a tu habitación. Es allí donde grabaste en 2004 tu disco “Toda la suerte del mundo”. Te encargaste de todo el proceso de producción, arreglos, grabación y mezclas, además de tocar la mayoría de los instrumentos ¿satisfecho con el resultado? ¿Qué podemos encontrar en tus canciones?

Realmente sí quedé satisfecho con el resultado; no sólo por mis propias sensaciones, sino por las opiniones que recibí por parte de la gente, y muy especialmente de personas más o menos entendidas en el tema y de colegas que saben lo complicado que es autoproducirse una maqueta y que suene decente. No tenía grandes pretensiones, sólo quería escuchar mis temas con algo más de acompañamiento instrumental, enriquecerlas, y en ese sentido el resultado fue muy honesto; además tuve la suerte de contar con la colaboración desinteresada de un buen puñado de amigos músicos, que de algo tenían que servirme todos esos años de Conservatorio y bolos en bares conociendo a gente. En mis canciones se puede encontrar un poco de todo: amor, desamor, humor, algún guiño político… pero reconozco que una de las cosas que más me inspiran es la amistad. Las canciones que nacen, por ejemplo, de una noche de borrachera por Madrid con tu amigo del alma, tienen una especial significación para mí.

 

“Café Teatro”, ¿qué te dice este nombre?

Miles de cosas: música, amigos, conciertos, borracheras, chicas, rock and roll… Empezó siendo especial por ser el sitio en el que hice mi primer concierto en solitario, después por ser la sala en la que más veces he tocado, y finalmente por tener a buenos amigos trabajando allí, que han hecho del Café un verdadero hogar para mí. He montado y sonorizado  bastantes “bolos” en su escenario, y algunos de ellos con artistas importantes, como Leiva (uno de los Pereza), Kiko Tovar, Alberto Pérez o el Maestro Reverendo, e incluso he tenido la oportunidad de poner música en ocasiones puntuales. Además allí he aprendido muchísimo musicalmente hablando, no sólo de la gente a la que he visto pasar en directo, sino también de lo que se pinchaba: en el “Café Teatro” escuché por primera vez a algunos de los que ahora son mis grupos favoritos, como Fito o Pereza.

 

Allí debutaste el pasado mes de octubre como bajista de “José Carreño y los Canseco” ¿qué esperas de este nuevo proyecto?

Sobre todo, divertirme. Estaba notando ya cierto hartazgo de la fórmula de cantautor, que además estaba empezando a dar síntomas de agotamiento en cuanto a la afluencia de público en los conciertos, que cada vez era más escasa. Pero como la música es algo que llevo muy dentro, tenía que seguir en la brecha de una forma u otra, y tocar el bajo con “Los Canseco” es una oportunidad inmejorable para hacer algo diferente. Llevo muchos años colaborando con Carreño; ya desde antes de que me “apadrinara” como cantautor yo le había acompañado como guitarrista y teclista en muchas ocasiones, colaboré en una maqueta suya, y cuando montó la banda también quiso contar conmigo, pero en aquel momento no era lo que me apetecía. Sin embargo, ahora lo estoy disfrutando muchísimo; hicimos dos conciertos en octubre y me lo pasé en grande, y ahora estoy con auténtico “mono” de volver a subirme al escenario con el bajo.

¿Es difícil hacerse un hueco en la música?

Sí, es difícil, y lo veo desde perspectivas diferentes: como músico y como persona que está dentro de la industria de la música, por mi trabajo en la radio. Es muy complicado si lo que quieres es vivir de ello, vender miles de discos y llenar pabellones, pero hay otra forma de verlo, que es tomárselo como un hobby y disfrutarlo sin presiones: actuar en bares y salas pequeñas, conocer a otras personas y colaborar con ellas, grabar una maquetilla y que la gente la compre en los conciertos, o incluso abrirte un “myspace”, que ahora está muy de moda, y gestionar tu música desde ahí.

 

¿Qué opinas de la canción de autor?

La canción de autor es sólo una forma de entender la música, puede que de las más personales, pero no la única; no es necesario ser cantautor para contar una historia de forma personal, ahí tienes a Fito, por ejemplo, que tiene unas letras increíbles con base de rock and roll. También es el formato más cómodo de montar un espectáculo cuando escasean los medios.

Lo que sí que reconozco es que los cantautores están rodeados de cierto halo de elitismo, casi más por el tipo de público que va a los conciertos que por ellos mismos; en estos años he conocido a gente que eran auténticos “frikis”, que se pasaban el día rastreando en Internet y recopilando maquetas de cantautores desconocidos. En parte lo admiro, pero me parece que hay gente que se cierra demasiado en un tipo concreto de música, y eso es un error; hay que ser abierto, en mi estantería conviven discos de rock al lado de los de folklore castellano.

 

¿Cómo es el día a día en la radio?

Desde que me encargo yo solo de la programación local de 40 Principales Valladolid, mi día a día es mucho más tranquilo. Empiezo el turno a las 10 y termino a las 2; en todo ese tiempo aprovecho para leer los periódicos, buscar información musical, de vez en cuando me llaman para grabar cuñas… Las tardes son diferentes: no hago programa en directo y eso me concede mucha flexibilidad en el horario, que es lo que me ha permitido matricularme en la carrera; voy a la radio cuando salgo de clase y hago un poco de todo: grabo publicidad, preparo una sección para el programa “Ser Universitario” y me dedico a tareas de producción de 40 Principales; sobre todo, y lo más importante, cargar en el ordenador la publicidad que se lanzará automáticamente al día siguiente antes de que yo entre a trabajar.

 

¿Y en tu trabajo de ‘speaker’ del Grupo Capitol?

Lo del Grupo Capitol es una maravilla, he tenido muchísima suerte con ser el escogido para ocupar ese puesto, entre otras cosas porque me gusta el baloncesto. Además la gente del club me ha tratado fenomenalmente desde el principio y me consta que están contentos con mi labor. Llego al pabellón una hora antes del comienzo del partido, monto el ordenador portátil, preparo las canciones y los efectos y dejo la música puesta mientras la gente va llegando. A seis minutos del comienzo hacemos la presentación de los equipos, las animadoras y la mascota, y durante el partido canto las canastas de nuestro equipo, las faltas y los tiempos muertos. A veces se organizan concursos con el público en los descansos, y entonces entro con el inalámbrico para dirigirlos a pie de cancha, y es muy divertido. También hay que poner ciertas músicas de animación que den ambiente, y esto es lo más complicado, porque las peñas a veces se quejan de que les tapo (la megafonía es horrible, por cierto); lo que pasa realmente es que ellos hacen un esfuerzo enorme por animar durante todo el partido pero el resto del pabellón no les sigue demasiado, y a veces entran más al trapo con una determinada canción que ponga yo.

 

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¿Te gustaría probar otro medio de comunicación aparte de la radio?

¿Por qué no? Me gusta escribir, aunque creo que el trabajo en un periódico llegaría a aburrirme, yo soy puro nervio y necesito la tensión del directo, de la inmediatez. Y la tele es otra opción, aunque a nivel local y regional la situación es tan precaria que de momento no me lo planteo. Como comentaba al principio de la entrevista, yo iba para técnico, en realidad, y en ese sentido me tiraba más la tele que la radio: yo soñaba con ser realizador o algo así. De todas formas, ahora prefiero ir paso a paso; ya se verá por dónde nos lleva el futuro.

 

¿Qué tal tu vuelta a las aulas? ¿La carrera de Periodismo está siendo como esperabas?

Afrontaba el retorno a la universidad con cierto respeto, pero sobre todo con mucha ilusión y muchas ganas de conocer gente, en un momento en el que sentía que mi vida necesitaba algún cambio importante. También con algo de miedo por saber si iba a ser capaz de compaginarlo con el trabajo; pero en ese sentido sólo he encontrado buena predisposición por parte de los compañeros, y nunca me faltan apuntes amigos cuando los necesito. Respecto a la carrera en sí lo que más me decepciona es ver que el 90% de las materias se centran exclusivamente en la prensa escrita, como si la radio o la televisión no existieran; me parece un error grave de planteamiento, cuando todo el mundo sabe que estamos en la era audiovisual.

 

Con qué te quedas ¿la guitarra o el micrófono?

O incluso con el bajo… El micrófono me da de comer, pero lo de tocar es algo que fluye desde muy dentro de mí. La música es casi inaccesible como pareja estable, pero se deja querer como amante; por eso me casé con la radio, pero le soy infiel constantemente con la música.

 

¿Por qué estudiaste Magisterio? ¿Te gustaría ejercer la enseñanza algún día o crees que ahora mismo estás más enganchado a esto del periodismo?

Estudié Magisterio Musical porque en aquel momento era lo que más me gustaba dentro de mis posibilidades; cuando yo terminé COU no había la oferta que existe ahora para cursar en Valladolid estudios relacionados con lo audiovisual, que era mi vocación más fuerte, así que escogí mi segunda opción. Cuando estaba en mi último año me enteré de la existencia de escuelas en las que se impartían ciclos formativos de Imagen, de Producción de Audiovisuales, y decidí probar suerte con ello (parece que no me ha ido mal). No descarto para nada dedicarme a la enseñanza, porque también es una vocación, pero no ya en el ámbito de la música en un colegio, sino de lo mío, de la radio y los medios de comunicación.

 

Un consejo para aquellos que quieran trabajar en la radio. ¿Qué se necesita para ser un buen locutor?

Yo creo que lo principal es la naturalidad, y sobre todo escuchar mucha radio. También aconsejo ser polivalente, porque hoy en día las emisoras no fichan a nadie por tener buenas cualidades como locutor, sino que se necesitan auténticos todoterrenos de la radio: gente que, aparte del turno en 40 Principales, sea capaz de grabar publicidad, montar cuñas y reportajes, hacer entrevistas, echar una mano en deportes, salir con la unidad móvil, saber manejar el control central… De todas formas, por desgracia, la figura del locutor está en vías de extinción. La radio musical a nivel local tiene las horas contadas, porque las empresas prefieren ahorrarse puestos de trabajo y la tendencia desde hace ya tiempo es centralizar las emisiones desde Madrid para toda España.

 

¿Alguna anécdota que te haya ocurrido trabajando en la radio?

Una vez, en la Plaza Mayor, haciendo unidad móvil para el “Hoy por hoy”, al terminar la conexión se me acercó un barrendero del servicio de limpieza del Ayuntamiento para decirme que él también se llamaba Nacho Vicente. De hecho venía con los auriculares puestos; me explicó que me escuchaba todas las mañanas y que justo ese día estaba al lado de la Plaza Mayor, así que cuando me oyó decidió acercarse para conocerme. Un fenómeno.

 

¿Y qué me dices de las anécdotas en alguna de tus actuaciones?

En las actuaciones me han pasado muchas cosas, pero recuerdo que en mi debut, en la Facultad, una de las canciones que interpreté contaba unos malos rollos que había tenido por aquellos días con unas amigas de mi pandilla. La compuse como algo catártico, para quitarme el mal rollo de encima y esas cosas, y a todo el mundo le encantó… excepto a las aludidas, que se habían enterado del concierto, y por sorpresa habían decidido venir, en plan gesto de buena voluntad para hacer las paces, y se encontraron con el percal… Te puedes imaginar la que se armó. De eso hace mil años, de hecho ya hicimos las paces, pero me contaron que aquella escena dio lugar a que durante los tiempos de hostilidades esas chicas se refirieran a mí con el poco agradable apodo de “el tonadillero”.

 

Cantante o grupo favorito

Imposible quedarme sólo con uno, o con una sola canción. Te diré que siempre me encantaron los cantautores de toda la vida (Serrat, Sabina, Víctor Manuel) y algunos de los después (Ismael Serrano, Pedro Guerra, Tontxu…); pero también me gustan el pop y el rock, y ahora mismo Pereza y Fito & Fitipaldis están entre mis favoritos.

 

Periodista favorito

Mi compañero Mario Alejandre; es un lujo tener tan cerca a gente de la que se pueden aprender muchas cosas.

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Responses

  1. ¡Una entrevista muy interesante! No estoy de acuerdo con que los locutores de radiofórmula tengan fecha de caducidad… Está claro que Nacho Vicente está llamado a ser el nuevo y sempiternamente joven Joaquín Luqui.
    😀
    ¡Buen trabajo, Silvia!

  2. Me ha encantado, tanto las preguntas como las respuestas. Es verdad que ha quedado un poquito larga pero es muy amena de leer. Además las respuestas de Nacho sirven para darnos cuenta de lo que nos espera en el futuro: situación precaria, periodistas todoterreno… jeje

  3. Muy buena entrevista! Enhorabuena para la periodista!!! me ha gustado muxo, y me ha parecido interesante, aunq larga en extensión no se hace nada pesada! Y muy buenas respuestas tb!


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